Una escuela que nació en Russafa, creció en el Cabanyal y ahora vive en Aragón.
Tres barrios, una promoción tras otra. Lo que empezó como un FabLab vecinal con 24 estudiantes es hoy un campus tecnológico con once aulas y dos sedes anexas.
Primer FabLab en Russafa.
Tres profesores se asociaron para abrir un espacio de fabricación digital abierto a vecinos por las tardes. La primera promoción fueron 24 alumnos. La segunda, 80.
Mudanza al Cabanyal.
Necesitamos más espacio. El antiguo almacén de redes pesqueras del Cabanyal se convirtió en nuestras primeras aulas grandes. Aprendimos a enseñar online durante la pandemia.
Campus actual en Aragón.
Tres edificios rehabilitados en la Avenida de Aragón. Once aulas, tres FabLabs, laboratorio biotec, estudio de podcast y cafetería propia.
Comunidad de 1.248 alumnos.
Cuatro itinerarios activos, 28 mentores en industria, 17 programas abiertos en este trimestre. Seguimos pequeños a propósito: por aula, máximo 20 personas.
Cinco convicciones.
Aprender haciendo.
No hay clases magistrales largas. Cada concepto se aplica en un ejercicio o un proyecto antes de que termine la semana.
Industria presente.
Si quien enseña no trabaja en lo que enseña, su contenido envejece. Por eso nuestros mentores siguen activos en sus empresas.
Mediterráneo, no Silicon Valley.
Nuestro modelo se construye desde el ritmo, la comunidad y la conversación, no desde la urgencia importada.
Acceso real.
Becas, plazos sin interés y horarios pensados para familias con responsabilidades de cuidados. Si no es accesible, no es educación.
Honestidad.
No prometemos colocación. Sí garantizamos una formación seria y una red real. La diferencia importa.
¿Quieres conocerlo?
Visitas guiadas todos los jueves a las 18:00. Reserva tu plaza por formulario.
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